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Otto René Castillo y Bertolt Brecht en la guerrilla. Poesía y revolución –Parte III, por Pablo Solana

“El revolucionario es un poeta en acción”. Tomás Borge

“Mi vida en la guerrilla es mi más grande poesía”. Otto René Castillo

Con 32 años y un prestigio literario bien ganado, Otto René Castillo decidió sumarse a la lucha armada. Hizo tareas de formación política y teatro con los guerrilleros. Cayó en manos de un capitán del ejército que con torturas le cobró su arte: “¿Así que vos sos el poeta que dice que se quedará sin voz para que Guatemala cante?”. Su cuerpo continúa desaparecido. Su poesía, en cambio, por ahí anda, aunque todavía no del todo valorada.

El guerrillero tenía superpoderes, o más bien artefactos que le daban talentos especiales. Algo más parecido a Batman que a Superman. Llevaba unos anteojos con los que veía el futuro, una boina que lo volvía muy inteligente, unas botas “siete leguas” –esas de montar bien estilizadas que animan más de una leyenda centroamericana– que le permitían andar y andar por la serranía sin cansarse. Y una brújula que lo orientaba, pero no en la geografía sino para diferenciar lo que estaba bien de lo que estaba mal. Otro talento sí le era propio, no dependía de utensilios: en el último tiempo había desarrollado un corazón tan fuerte que le permitía amar en todos los sentidos imaginables: podía enamorarse, querer con devoción a niños, niñas y personas mayores que necesitaran cuidado y, por supuesto, amar a su pueblo y a su patria como el que más.

Sin embargo, en un descuido, un soldado con el que se cruza en la sierra le dispara y lo captura. Le saca los lentes, la boina, las botas y la brújula y se calza todo él, pero no logra demasiado. No consigue sentirse querido por las familias campesinas. Entonces golpea al guerrillero para que le diga el secreto. Éste le contesta que más allá de los artefactos, para desarrollar un corazón fuerte y poder amar al pueblo y que el pueblo lo respete, el único secreto era sumarse a las Fuerzas Armadas Rebeldes (FAR). Dejar el ejército y pasarse a la guerrilla.

El soldado, enfurecido y nublado por la impotencia, vuelve a golpearlo hasta la muerte. Arranca su corazón en busca de una respuesta que le permita comprender el misterio del amor.

Los gritos con los que increpa al guerrillero aun después de muerto llaman la atención de unas familias campesinas. Se acercan y, cuando ven la situación, la emprenden contra el asesino. Aunque no tienen armas, vengan a golpes el crimen del guerrillero.

Se llevan el cuerpo del revolucionario caído. Junto a todo el pueblo, le dan sepultura y le rinden los honores correspondientes a un héroe popular.

Así recuerda el comandante guerrillero César Montes una de las obras de teatro que Otto René Castillo montó en el campamento del Frente Edgar Ibarra de las FAR. Seguramente después del final, en medio de la congoja por el entierro del héroe, quienes actuaron y quienes presenciaron la obra se quedaron debatiendo la historia. “Otto explicaba con suma sencillez cómo un gran autor alemán, Bertolt Brecht, había hecho teatro renovando técnicas y temas”, recuerda Montes. Antes de autorizar el experimento, habían discutido:–¿Y vos creés que voy a poner a nuestros combatientes, experimentados y endurecidos por los enfrentamientos y las dificultades, a hacer teatro? –había dicho el comandante.

–Creo poder hacer, con el teatro, lo que no se puede lograr con las balas —replicó el poeta. Montes reconstruyó en un libro con sus memorias la anécdota, y el argumento que Castillo le dio: –Las balas de tus combatientes pueden hacer mucho frente al enemigo, pero el teatro puede provocar cambios en la mentalidad del pueblo, en su formación y en su participación. Eso no se puede lograr con los fusiles. Te propongo presentar obras de teatro concientizadoras que permitan profundizar y ampliar la integración popular al proyecto político; precisamente el tipo de teatro que la sociedad burguesa no nos permitiría jamás representar. Un proyecto político así va a ser defendido después por el propio pueblo, aunque en un principio no tenga armas; ya se harán de ellas, para defender mejor sus derechos.

Después de escucharlo, el jefe lo dejó hacer. Tenía otro esquema en la cabeza cuando lo había designado responsable de la formación ideológica del Regional Oriental de las FAR, pero confió en él. Otto René Castillo, que en sus ratos libres leía una edición de Das Kapital de Karl Marx, así, en idioma original, puso a prueba obras de teatro y diseñó un plan de alfabetización, porque muchos de los campesinos que se sumaban no sabían leer. Pasaron algo más de tres meses hasta que le sucedió lo que al protagonista de su obra. “Aunque a él no le pudimos rendir honores porque desaparecieron su cuerpo”, recordará Montes. “La historia ama las paradojas”, sentenció alguna vez Brecht, portador de un humor ácido a prueba de tragedias.

Antes de indagar en esos fatídicos días de marzo de 1967, recuperemos el contexto histórico por el cual Otto, al igual que miles de jóvenes, intelectuales, obreros y familias campesinas se volcaron a la lucha armada.

Una hoja que cae toda llena de otoño

Compañeros míos

yo cumplo mi papel

luchando

con lo mejor que tengo.

Qué lástima que tuviera

vida tan pequeña,

para tragedia tan grande

y para tanto trabajo

No me apena dejaros.

Con vosotros queda mi esperanza.

Sabéis,

me hubiera gustado

llegar hasta el final

de todos estos ajetreos

con vosotros,

en medio de júbilo

tan alto. Lo imagino

y no quisiera marcharme.

Pero lo sé, oscuramente

me lo dice la sangre

con su tímida voz,

que muy pronto

quedaré viudo del mundo.

En la Parte I mencionamos las circunstancias nodales de su vida, su obra y su compromiso revolucionario: la crianza en una familia politizada, la adhesión al gobierno nacionalista de Jacobo Árbenz, su militancia juvenil y su ingreso al Partido Guatemalteco del Trabajo. En la Parte II indagamos en el vínculo profundo, revelador, que mantuvo con su amigo, colega y camarada salvadoreño Roque Dalton.

Situémonos ahora en los años previos al desenlace. Las dictaduras que sucedieron al golpe de estado de 1954 no hicieron más que endurecer la persecución contra los sectores democráticos. Pero no será sino hasta el año 1962 cuando tomen forma las primeras organizaciones guerrilleras en Guatemala.

Campesinos en acción

En mayo de 1960, a poco de la entrada victoriosa de Fidel a La Habana, el PGT en el que Otto militaba definió en su III Congreso, realizado en la clandestinidad, la validez de “todas las formas de lucha”. Él seguía los acontecimientos desde la Alemania comunista, donde había ido a estudiar por medio de una beca facilitada por el Partido. Aun a la distancia comenzó a tramar su acercamiento a la lucha armada. En enero de 1962 decidió dejar los estudios e integrarse a la brigada de cineastas que dirigía el holandés Joris Ivens, quien se proponía documentar las insurgencias latinoamericanas desde adentro. Para ello, el entrenamiento del grupo constaba de formación cinematográfica pero también militar.

Ese mismo año se crean las FAR en su país. La organización tuvo en común con otras guerrillas latinoamericanas la incorporación de jóvenes provenientes del partido comunista (PGT, en el caso de Guatemala) que renegaban de las tesis pacifistas promovidas por la Unión Soviética. Pero, a diferencia de la mayoría de los otros grupos armados, en este caso confluyeron además un grupo de militares nacionalistas como el Teniente de Infantería Luis Augusto Turcios Lima, exoficial del Ejército de Guatemala, quien se convirtió en el principal dirigente de la guerrilla en esa etapa. Las FAR se hicieron notar por medio de emboscadas al Ejército, toma de poblaciones y sabotajes económicos. Durante los años 1964 y 1965 lograron sortear dos ofensivas militares, pero los golpes se sucedieron. Para finales de 1966, cuando Otto René finalmente se suma, los frentes guerrilleros estaban debilitados.

Escala en Cuba: Y ahora quiero caminar contigo

Me voy,

ya no soy más

el áspero monólogo

que se repite en esperanza.

Ahora soy el abandonado, la hoja

que cae del árbol

toda llena de otoño

que habrá de sentir

durante algún tiempo todavía

la bondadosa presencia

                                    del árbol.

“Alguien me ha contado que él estuvo allá, en la preparación de la guerrilla en la isla, pero no lo he comprobado”, contó su hijo Patrice Castillo en una entrevista en 2010. Las escasas reseñas biográficas que existen sobre Otto René mencionan un paso por Cuba antes de su último regreso clandestino a Guatemala, pero no dan mayor precisión.

Recordemos brevemente lo narrado con más detalle en la Parte I: En abril de 1965 el poeta fue expulsado de Guatemala tras una detención policial. En ese momento preparaba una incursión a los campamentos guerrilleros para filmar las imágenes que utilizaría la brigada de cineastas con la que se había vinculado en Alemania. Se exilió en México, y al poco tiempo fue designado como el representante guatemalteco ante el Comité Organizador del Festival Mundial de la Juventud que estaba planificado para ser realizado en Argelia. Aunque el festival no se concretó por el golpe de Estado que derrocó al líder independentista argelino Ahmed Ben Bella en junio de 1965, la responsabilidad que tenía Otto le permitió viajar. Estuvo allí cuando fue el golpe y pasó por Austria, Hungría y Chipre.

Finalmente viajó a Cuba, y sobre esa etapa se diluyen las precisiones. Allí “permaneció algún tiempo”, coinciden sus escuetas biografías, y no agregan más.

El responsable de las relaciones políticas de Cuba con las organizaciones revolucionarias centroamericanas en los años 60, Norberto Hernández Curbelo, confirma haberlo conocido en ese paso por la isla: “Otto René Castillo promovía la idea de organizar una guerrilla centroamericana. Siempre se habló de ese tema, pero hasta donde yo sé nunca hubo una decisión de formar esa organización. Nos manteníamos al tanto del asunto para ver cuál iba a ser su evolución posterior. Aquí preparamos militarmente un grupo de centroamericanos que se llamaron ´los calecas´ donde había hondureños, guatemaltecos y salvadoreños; su objetivo era incorporarse a la lucha revolucionaria en Guatemala”.

El recuerdo de Curbelo es importante, porque él fue uno de los fundadores del Vice Ministerio Técnico (VMT) del Ministerio del Interior de la Revolución, como se llamó en un principio al organismo encargado de apoyar la lucha armada en todo el continente. Se trata de la misma dependencia comandada por el legendario Manuel Piñeiro, Barbarroja –y monitoreada de cerca por Fidel– que a lo largo de los años cambiará su nombre a Dirección General de Liberación Nacional (DGLN) y más recientemente a Departamento América, cuando pasó a ser órgano dependiente del Comité Central del PC cubano. Curbelo fue, además, representante diplomático en las embajadas en Colombia, Panamá, Ecuador, Venezuela y Uruguay. Sus palabras coinciden con el testimonio del fallecido poeta guatemalteco Arqueles Morales, quien en 1972 escribió con Roque Dalton el texto sobre Otto René Castillo que reseñamos en la Parte II de esta historia.

Pero para entender la importancia del paso de Castillo por Cuba es fundamental contextualizar el encuentro que tuvo allí con el líder guerrillero Turcios Lima: “En 1965 participé personalmente en la preparación del viaje clandestino a Cuba de Luis Augusto Turcios Lima, quien en ese momento ya era el comandante en jefe de las FAR –cuenta Curbelo, el funcionario cubano–. Esto implicó un esfuerzo solidario muy grande porque tanto él como los principales dirigentes de las FAR eran muy perseguidos por los órganos especiales de los Estados Unidos. Gracias a esa operación, Turcios pudo participar en la Primera Conferencia Tricontinental efectuada en La Habana en enero de 1966 y regresar indemne a Guatemala”.

Las FAR fueron uno de los tantos grupos que contaron con la solidaridad y apoyo de Cuba en su lucha antidictatorial. Turcios Lima era una figura respetada de la izquierda continental. “Yo he conocido muchos dirigentes revolucionarios latinoamericanos, a casi todos. Pero en mi opinión sobresalieron Luis Augusto Turcios Lima y Jaime Bateman Cayón [fundador del M-19 en Colombia], valora Curbelo. El propio Che pone al guatemalteco como ejemplo en su “Mensaje a los pueblos del mundo a través de la Tricontinental”, en el que llama a crear “dos, tres, muchos Vietnam”. Durante aquel tiempo en la isla el dirigente de las FAR fue recibido en el Departamento de Filosofía de La Habana, e invitado especialmente a ser parte de la Primera Conferencia Tricontinental que se hizo en la isla en enero de 1966, donde compartió escena con figuras como Salvador Allende y el propio Fidel.

Otto estuvo allí. Lo afirman dos comandantes guerrilleros que fueron sus jefes, César Montes y Pablo Monsanto, quien agrega otro dato: Castillo y Turcios Lima ya se conocían, porque éste último lo había contactado en Europa para convocar al poeta a sumarse a su organización. El investigador guatemalteco Mario Morales detalla: “Otto viaja a La Habana y se entrevista con Luis Turcios Lima en enero de 1966 (Turcios moriría el 2 de octubre de ese mismo año). En Cuba se junta con Nora Paiz, militante revolucionaria, con quien ingresa a Guatemala en noviembre de 1966”.

El encuentro con el máximo dirigente de las FAR bajo el cobijo de Cuba, que estaba brindando no solo apoyo político sino también entrenamiento a los grupos armados, confirma que el paso de Castillo por la isla tuvo por objetivo preparar su ingreso definitivo a la guerrilla en su país.

Al igual que sucede con Roque Dalton, en el caso de Otto René Castillo existe la tendencia a sobredimensionar su decisión personal, como si se tratara de grandes figuras de la literatura que de pronto deciden, en un gesto heroico y romántico, volcarse a la aventura guerrillera. Pero lo que hay detrás de esa decisión es un prolongado proceso de involucramiento político, y sobre todo orgánico: ni Dalton ni Otto René resolvieron su situación en la soledad del intelectual. Fue el encuadramiento militante colectivo el que los llevó, como a gran parte de aquellas generaciones, al compromiso final.

No solo están aquí los tira-tiros

Si escribes un poema,

puede que mañana

te sirva de epitafio.

Si el día está hermoso

y ríes,

puede que la noche

te encuentre en una celda.

Si besas a la luna,

que acaricia tu hombro,

puede que un cuchillo

de sal

nazca de madrugada

en tus pupilas.

Amargo sabor a luto

tiene la tierra donde vivo,

mi dulce bailarina.

Sabes,

creo

que he retornado

a mi país

tan solo para morir.

Y en verdad,

no lo comprendo todavía.

Pablo Monsanto sigue usando ese, su nombre de guerra, más de un cuarto de siglo después de haberse integrado a la vida legal tras la firma de los acuerdos de paz. Poco importa que haya sido bautizado en 1945 como Jorge Ismael Soto. Hoy, a más de 50 años de su iniciación guerrillera, con su nombre de combate sigue haciendo política por izquierda. Es una figura legendaria. Fue él quien estuvo al frente de la columna rebelde en la que Otto René Castillo pasó sus últimos meses de vida antes de ser capturado por el Ejército. Nos recibió en las oficinas de su nuevo partido, Convergencia, en la ciudad de Guatemala, una tarde soleada de 2018.

– ¿Cómo fue su relación con Otto?

–Compartimos mucho en el poco tiempo que estuvimos en la guerrilla. Hicimos una buena amistad porque a él lo asignaron para que me preparara a mí teóricamente, porque yo estaba designado a asistir a la reunión que iba a haber en Egipto, donde se iba a reunir la organización mundial que se había hecho en La Habana, el movimiento revolucionario de América Latina (se refiere a la Primera Conferencia Tricontinental que se realizó en Cuba y a la segunda, que se pensaba realizar en 1968 en El Cairo). Entonces con él hablábamos mucho, me daba clases de teoría marxista, que fue la que él llegó a conocer a fondo. Fue uno de mis profesores, de mis mentores. Lo que pasa es que fue muy poco tiempo, pocos meses.

–¿Cómo se incorpora él a la organización?

–Yo lo conocí cuando él recién vino de La Habana, lo conocí aquí en la ciudad de Guatemala. Cuando íbamos en la montaña yo le hacía bromas por el poema ese “Vamos patria a caminar”, porque nos sentábamos a descansar, y cuando nos levantábamos yo me echaba la mochila y le decía: “Vamos, Patria, ¡a caminar!”. Cuando Otto se incorpora, el movimiento guerrillero estaba a la defensiva total. Después de la muerte del Comandante Turcios Lima el enemigo estaba lanzando una operación gigantesca en la Sierra de las Minas, que era donde nos encontrábamos. La situación era muy difícil, la reacción nos bombardeaba con napalm. Además, nos dejaban en los caminos los cadáveres de los campesinos que asesinaban con letreros en el pecho: murió por comunista, o por guerrillero. A él lo integraron a la unidad guerrillera que estaba bajo mi responsabilidad. Yo en ese tiempo tenía el grado de capitán, aunque era varios años menor que él.

–¿Cuánto tiempo estuvo Otto en la guerrilla?

–Él subió a la sierra como en el mes de diciembre del año 1966, y ese combate fue en marzo. Apenas llegó a estar dos o tres meses, porque ese combate [en el que lo capturan] se produjo en marzo de 1967, para Semana Santa. Fue Lunes Santo o Domingo de Ramos. Al subir por el río, Otto y Nora Paiz, una compañera que estaba algo enferma y a la que él cuidó ese último tiempo, encontraron una brecha, un camino de caballos y de mulas. Siguieron el camino, bajaron a una aldea y ahí los capturaron. Los llevaron a una base militar, a una aldea que se llama Las Palmas. Ahí los estuvieron torturando y finalmente los quemaron vivos.

–¿Él le hablaba de otros escritores, intelectuales, que podrían sumarse a la lucha armada?

–Él era muy crítico. Yo sé que estuvo en Chalatenango, su ciudad natal, y que allí tuvo reuniones con grupos de intelectuales y escritores. Por supuesto que él les hacía un llamado a que se incorporaran al movimiento revolucionario. Pero la situación en esa etapa era sumamente difícil, aquí a la mayoría de intelectuales los asesinaron en las calles, saliendo de la universidad los mataban, hay una lista enorme de asesinados que eran miembros del PC en su mayoría, miembros de las FAR. Otto asumió una actitud de cara a los intelectuales, de cara a la gente que estaba a la expectativa de qué era lo que pasaba, porque aquí hubo una tendencia y una corriente incluso dentro del Partido Comunista que decía, bueno, los políticos, los teóricos y los intelectuales somos los que estamos en el Partido, y los que están en la guerrilla son los tira-tiros. Entonces, yo siento que Otto lo que hace al incorporarse a la guerrilla es decir “no solo están aquí los tira-tiros, sino también los intelectuales, y estamos dispuestos a luchar por todos los medios”. Porque parte de las discusiones, los debates y los problemas políticos que tuvo el movimiento revolucionario en esa época era por ese tipo de señalamientos que se hacían. A nosotros nos veían como los rambos, como los muy buenos para combatir, pero que para elaborar teóricamente y políticamente no teníamos las capacidades que tenía la gente que se supone se había formado en las universidades y en la Unión Soviética.

–¿Sabe si durante esos meses escribió poesía u otros textos?

–Otto tenía sus libros, sus apuntes, pero la mochila que llevaba la capturaron, y ahí iban sus cosas. Él tenía una cámara. En el momento en que a mí un general me manda una foto, ya cuando estábamos en las negociaciones de paz, le dije, mire, esta foto me la tomó Otto René Castillo, esta foto es de su cámara. Todo eso cayó en manos de sus captores.

Alguien será la cordillera popular que se levante

Suele mencionarse la brutalidad con la que fue torturado y asesinado Otto René Castillo, el ensañamiento con el que le endilgaron haber alzado su voz de poeta contra el régimen. Sin embargo, su caso no fue excepción: la represión en Guatemala fue de las más sanguinarias. La Comisión para el Esclarecimiento Histórico que acompañó a los acuerdos de Paz de 1996 estimó en alrededor de 200.000 las víctimas de la violencia en el medio siglo entre el Golpe contra Árbenz y la firma de los acuerdos que se propuso dar un cierre a ese ciclo histórico.

Su hermana Zoila intentó reconstruir los hechos. Fue a Zacapa, a unos 150 kilómetros al nororiente del país, donde Otto y los demás habían sido capturados. Buscaba el cadáver que los militares desaparecieron, y del que no se sabe nada hasta hoy. Su testimonio fue recogido por Mario Morales en el libro La ideología y la lírica de la lucha armada (Guatemala. Editorial Universitaria: 1994).

“La versión de la forma criminal en que Otto René fue torturado y asesinado la dio el monstruo que vestido de uniforme y ostentando el grado de capitán del Ejército Nacional dirigió la tortura y el interrogatorio”, cuenta la mujer. “En la montaña y en la lucha clandestina usaba el seudónimo ´Miguel´, quizá en memoria de Miguel Hernández, el gran poeta español, a quien le escribiera unos poemas. Pero una vez capturado se identificó como Otto René Castillo. ´¡Ajá!, así que vos sos el poeta que dice que los coroneles se orinan en los muros de la patria… Con que vos sos el que se quedará ciego para que la patria vea… Así que vos te quedarás sin voz para que Guatemala cante… Pues se te hizo, cabrón, porque todo eso es lo que realmente te va a pasar, y no en versitos sino en la pura realidad´. Con una gillette asegurada en una varita de bambú, atado de pies y manos, le cortaban la cara a cada frase que le decían (basándose en el poema “Vamos Patria a caminar”). Le gillettearon los ojos, la boca, las mejillas, los brazos y el cuello”.

Después de este relato, solo cabe volver a la poesía. Impedir el triunfo de los verdugos. Devolverle la voz al poeta para que otra vez cante:

Vamos patria a caminar, yo te acompaño,

yo bajaré los abismos que me digas,

yo beberé tus cálices amargos,

yo me quedaré ciego para que tengas ojos,

yo me quedaré sin voz para que tú cantes,

yo he de morir para que tu no mueras,

para que emerja un rostro flameando al horizonte

de cada flor que nazca de mis huesos.

Tiene que ser así, indiscutiblemente.

Ya me cansé de llevar tus lágrimas conmigo

y ahora quiero caminar contigo, relampagueante,

acompañarte en tu jornada, porque soy un hombre

del pueblo, nacido en octubre para la faz del mundo.

Patria,

los generales acostumbran orinar tus muros

pero nosotros vamos a lavarte con rocío,

por ello pido que caminemos juntos, siempre

con los campesinos agrarios

con los obreros sindicales;

con el que tenga un corazón para quererte.

Vamos patria a caminar, yo te acompaño,

naveguemos el siglo veinte sin negarlo,

yo te doy mi brazo impersonal, mi corazón manzana,

mi frente que crece sobre la faz del trigo.

Alguien dará la mano abismo del albañil aéreo

y el pie cuadrado del arcilloso peón,

el pecho mineral del hombre de las minas

y el grito final del ferroviario muerto,

alguien será la cordillera popular que se levante

para revisar la historia del hombre sin dolor

que llena de dolor la vida de los hombres.

Vamos patria a caminar, yo te acompaño.

– – –

Parte I. Poesía y Revolución

Parte II. Otto René Castillo y Roque Dalton

Otto René Castillo, bibliografía básica:

1962. 5 poemas de Otto René Castillo (mimeografiado).

1964. Tecún Umán. Guatemala: Edición de la Asociación de Estudiantes universitarios.

1965. Vámonos patria a caminar. Guatemala: Ediciones Vanguardia.

Tras su muerte:

1971. Poemas. La Habana: Casa de las Américas.

1975. Informe de una injusticia. Costa Rica: Editorial Universitaria Centroamericana.

1989. Para que no cayera la esperanza. Tegucigalpa: Editorial Guaymuras. (Completo, escaneado, en este link: https://drive.google.com/file/d/18U_lkYS65ab9qCNgj7_6_Bf_oP_d5Nvh/view?usp=share_link )

2017. Vamos patria a caminar. Guatemala: F&G Editores.

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Top 5 cripto escándalo, por Paulo Giacobbe

Por Laura Giussani Constenla.

Javier Milei concedió en su lugar de trabajo (la Casa Rosada) una entrevista al The Washington Post. Democracy Dies in Darkness es el lema del periódico. Para leer la nota completa hacen falta al menos dos cosas: saber inglés y suscribirse al periódico después de pagar unos dólares. Viviendo en Argentina no parece ser este el mejor momento para realizar ese tipo de inversión en esa moneda. Los diarios nacionales levantaron la nota y coinciden en que Milei habló de su participación en el caso $Libra y la criptoestafa que lo rodea, que es investigada en el país y en Estados Unidos.  

“Te pido que tengas la amabilidad de concederme un indulto”, solicitó Leonardo Cositorto en noviembre de 2023 al, en ese momento, presidente electo Javier Milei. Líder y fundador de Generación Zoe, Cositorto, a fines de febrero de este año fue condenado por estafa y como jefe de una asociación ilícita en la provincia de Corrientes. Enfrenta otros procesos similares en otras provincias. La empresa Generación Zoe fue ramificando sus actividades y prometía buen dinero invirtiendo en criptomonedas. Para entender el alcance, la Zoe Cash era la moneda revolucionaria que utilizaron algunos equipos del fútbol argentino y del exterior para pagar sueldos. Pero se trataba de una estafa que presentaba dificultades al momento de sacar el dinero invertido. Desde la cárcel, pero antes de iniciado el debate que terminaría en condena, Cositorto declaró que se presentaría como diputado en 2025: “Obviamente, ya tengo mi partido, que se llama Despierta”. ¿Visionario o ilusionista?

“La Argentina Liberal crece!!! Este proyecto privado se dedicará a incentivar el crecimiento de la economía argentina, fondeando pequeñas empresas y emprendimientos argentinos. El mundo quiere invertir en Argentina. $LIBRA”, publicó Javier Milei en su cuenta de X, incluyendo el link para poder invertir en “Viva la libertad project”.  Comenzaba así la tardecita del día de los enamorados. “Hace unas horas publiqué un tweet, como tantas otras infinitas veces, apoyando un supuesto emprendimiento privado del que obviamente no tengo vinculación alguna. No estaba interiorizado de los pormenores del proyecto y luego de haberme interiorizado decidí no seguir dándole difusión (por eso he borrado el tweet)”. Terminaba así la nochecita del día de los enamorados y el resto es más o menos conocido. El mundo detuvo sus ojos en $LIBRA, como había adelantado el presidente, eso no se puede negar. Aunque hay opiniones encontradas sobre lo ocurrido: están los que acusan al presidente de estafador (porque sin su publicación la cripto no se hubiera valorizado); los que lo consideran una víctima (“Lo han usado. Fue una cama”, tal es el pensamiento de Cositorto, por caso) y, además, están las declaraciones del propio presidente. Sobre esto último pondremos el foco armando un Top Five de sus dichos.

Tendremos en cuenta dos charlas televisivas que brindó al respecto: 1.- Con Jonatan Viale el 17 de febrero para TN, el día ese que presentó una entrevista grabada y editada pero que ocurrió el lamentable incidente de filtrarse por error en YouTube un momento que no salió al aire, donde el presidente aseguraba que su defensa jurídica, en el improbable caso que lo necesitara, la llevaría adelante el actual Ministro de Justicia, Mariano Cúneo Libarona, que en ese momento era el jefe de María Florencia Zicavo, quien actualmente es la persona a cargo de la oficina creada por el gobierno para investigar lo ocurrido;  y 2 .- Con Luis Majul el 2 de marzo para La Nacion +, donde la conversación transcurrió por los carriles de mesura periodística que nos tiene acostumbrados.

PUESTO NÚMERO CINCO: “Yo no tengo nada que ocultar, yo no hice nada malo, o sea, yo, digamos, o sea, como un tipo súper entusiasta de la tecnología, frente a la posibilidad de que existe una herramienta para financiar proyectos de emprendedores, o sea, sí, agarro y le doy difusión, en ese contexto hay alguien que dice que a mí me hackearon la cuenta, eso es mentira. Yo no me voy a estar escondiendo atrás de “me hackearon la cuenta”, me parece una aberración eso, claro que fui yo. Entonces lo que hice, lo fijé el tuit, para demostrar que había sido yo” (Como se generaron una serie de comentarios negativos sobre la solidez del proyecto, “ante la duda”, sacó el tuit).

PUESTO NÚMERO CUATRO: “En el mejor de los casos se trata de 5 mil personas y las chances de que haya argentinos es muy remota. Ninguno de los que estaban ahí ignoraban lo que estaba pasando, todos eran conscientes de los que estaban ahí, no solo eso, digo porque… la realidad es si vos vas al casino y perdés plata, ¿cuál es el reclamo si vos sabías que tenía esa característica?” (Después vendría una comparación más cruda, como “jugar a la ruleta rusa y que te toque la bala”. Esto generó cierto malestar entre quienes promueven el mundo cripto porque no desean que su imagen esté asociada a escenas sangrientas de esa índole).

PUESTO NÚMERO TRES: (Jonatan Viale le preguntó por qué la publicación de Milei ocurrió tres minutos después de la creación de la criptomoneda) “Porque es una información que apareció cuando se hizo público… digo, a mí me dio, me, de vuelta, mi fanatismo por la cuestión tecnológica, difundí, pero difundí como difundí cientos de cosas, que en cuanto las veo, digo, yo tuiteo, o sea entonces, dije.. ‘ah, apareció, vamo… vamo’, porque esto ayuda a los emprendedores”.

PUESTO NÚMERO DOS: “Lo que me propusieron era que iban a crear un instrumento para darle financiamiento a esos proyectos”. (No queda claro a qué proyectos se refiere, quizás a un sector informal que se dedica a la programación o a la inteligencia artificial, pero sí queda claro que existió una propuesta).

PUESTO NÚMERO UNO: “Yo podría haber mentido, yo estoy haciendo esto de buena fe. Todos los que entraron ahí entraron voluntariamente, nadie les puso una pistola en la cabeza”.

Como todo ranking, es volátil, igual que algunas inversiones, dinámico. Por eso en cuestión de horas el puesto número uno puede caer hasta quedar afuera y que su lugar lo ocupe una frase nueva, si es que esto fuera posible, porque una de las características de ambas entrevistas fue la reiteración. También es un ranking antojadizo, por eso algunos clásicos quedaran injustamente afuera (“soy especialista en hacer crecer la economía con o sin dinero”), lo mismo pasó con algunos nuevos que tienen pinta de hit (“es un problema de terceros”). En ese sentido, se puede decir que la moneda está en el aire, porque todo puede cambiar. Ahora, sobre lo que en medios nacionales o internacionales califican como “escándalo cripto”, podemos asegurar que el presidente confía en el accionar de la justicia. 

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Agustín Laje: Que no te la cuenten

‘Yo no lo viví’ parece ser el justificativo de Agustín Laje para dar a entender que su video de la contramemoria goza de absoluta imparcialidad. Ni terrorista ni militar.  ‘Joven Argentino’ que se define como escritor, investigador, conferencista, politólogo. En fin: culto, in-for-ma-do.

Huelga decir que ‘si no lo viviste’, ‘alguien te la contó’: padres, madres, compañeros de escuela, vecinos. Poco y nada sabemos de quiénes influyeron en el ánimo del joven Agustín Laje para tener semejante mirada de la historia. En cambio sí sabemos algo de sus maestros y profesores: nada menos que el ala conservadora de la Iglesia Católica y el Departamento de Estado de EEUU.

No es una teoría conspiranoica, simplemente un relato de cómo fue el recorrido de su formación ya que para un ‘estudioso, investigador, culto y escritor’ tienen mucho peso sus maestros y profesores.

Era el año 2015, Agustín tenía 26 años cuando logró uno de sus mayores objetivos: egresar con todos los honores del curso anti insurgente y contraterrorista brindado en el Centro William J. Perry, institución que se presenta publicamente como el “brazo académico de la Oficina de la Secretaria de Defensa de Estados Unidos para Asuntos del Hemisferio Occidental.” Un organismo oficial que pertenece a la National Defense University, ubicada en la  260 5th Ave Bldg 64, Washington D.C., DC, United States, Washington, District of Columbia, según su portal.

No debe haber sido fácil ganar esa beca. Vaya a saber qué motivos lo impulsaron a llegar al corazón del estudio antiterrorista del continente cuyo director, el Dr. Richard Downie, suele resaltar en su presentación la importancia de este curso destinado a “encontrar los mecanismos y las políticas adecuadas que nos permitan enfrentarnos al terrorismo y a la insurgencia”. Una suerte de maestría antirrevolucionaria que dura 14 semanas, divididas en una parte a distancia, otra presencial y una investigación.

Es justo aclarar que la formación académica de Agustín Laje Arrigoni no se reduce a un curso especializado en antiterrorismo en Estados Unidos.

El joven cordobés, nacido el 16 de enero de 1989, inició su carrera de ingeniería en el Instituto Universitario Aeronáutico de la provincia mediterránea, allá por el año 2007. El IUA es un instituto de la Universidad de la Defensa Nacional, dependiente de la Fuerza Aérea Argentina.

Al niño Laje le tocó vivir en un ámbito militar de la conservadora provincia de Córdoba en un tiempo inquietante para los militares que participaron en la última dictadura. En el año 2008, al cumplirse sesenta años de la Declaración Universal de los Derechos Humanos  la UNESCO y sus Estados miembros decidieron que en la EX ESMA funcione el Centro Internacional para la Promoción de los Derechos Humanos. El predio fue declarado Monumento Histórico Nacional el 19 de agosto de 2008.

Más allá de la influencia de sus profesores y compañeros aeronáuticos se contacta con la Fundación Santa Elías, dirigida por el P. Javier Olivera Ravasi, en cuyo portal explica sus propósitos: “Predicar y proponer la santa Fe católica, con celo apostólico, parresía, fidelidad a la Revelación Divina, plena marianización de la vida y confiados en la Divina Providencia, a todos los hombres y por todo el mundo, sin límites de medios y acciones misionales, para alcanzar la Verdad que nos hace libres, únicamente para Gloria de Dios y el mayor bien de las almas.”

Para difundir la ‘Verdad que nos hará libre’, el padre Javier Olivera Ravasi también funda una editorial, QNTLC, sigla que corresponde a “Que No Te La Cuenten”, fueron ellos quienes publicaron el primer libro de Laje, titulado: “Los mitos setentistas: Mentiras fundamentales sobre la década del 70.” Con indisimulado entusiasmo, ‘quenotelacuenten’ presenta con estas palabras su publicación: “Tras una larga y exhaustiva investigación, Agustín Laje Arrigoni, con apenas 22 años de edad, ofrece un libro tan combativo como documentado, en el cual revisa, refuta y desacredita de cabo a rabo todos y cada uno de los mitos que la agobiante historia oficial impuso sobre los años ´70 en la Argentina.”

Gracias a este libro y la recomendación de la fundación Santa Elías, obtiene la beca para estudiar con los que más saben de lucha antiterrorista en América Latina, los militares norteamericanos.

El moño de la formación de este supuesto politólogo fue la Universidad de Filosofía de Navarra, reconocida por su vínculo con el Opus Dei, en donde obtuvo su título de licenciado en el año 2020.

Cada quien tiene derecho a estudiar donde le plazca, lo que resulta indignante es que alguien que ha tenido semejante formación critique el ‘adoctrinamiento’ ejercitado por esos ‘zurdos de mierda’.

En estos días, Martín Caparrós publicó un tuiter sobre el video de Agustín Laje difundido en la semana de la Memoria que dice: “Este chico, pagado por el Estado, usa la falsificación más burda: empezar la historia donde se le canta y borrar lo anterior. Así desaparece todos los golpes militares desde 1930, dictaduras, represión y asesinatos que convencieron a tantos de que pelear era la única salida”.

Tiene razón Caparrós, salvo en minimizar a ‘este chico’ como si fuera un simple imbécil. Y quizás también en no aclarar cuál es el Estado que le habría pagado a Laje.

Que un joven formado bajo la guía de la disciplina militar sumada a la ideología de la mayor potencia mundial responsable de decenas o centenas de golpes y guerras, y del sector más retrógrado de la Iglesia, considere que su mirada es imparcial no deja de ser cuanto menos ingenuo. Tan ingenuo como creer que estamos simplemente viviendo un ‘clima de época’ antirrevolucionario y negacionista. Es hora de empezar a preocuparnos.

Existe todo un entramado de fundaciones, escuelas, organizaciones y Estados, que trabajan en común detrás de sus intereses económicos. Nos  están marcando la cancha mientras asistimos con azoramiento a una realidad que parace de cuento. Pues no, ningún cuento ni casualidad, conviene empezar a identificar con nombres propios a los hacedores de este nuevo mundo.

Si la malfamada Escuela de las Américas fue el sitio de instrucción para golpes feroces y enseñanza de las peores formas de represión y tortura, hoy deben existir otros sitios con distintos métodos para llegar a la misma opresión. ¿Será el Centro William J. Perry uno de ellos? Fue fundado luego de la Cumbre de las Américas de 1994. Y llegamos al 2024 con la ideología de los noventa en todo su esplendor. No es casualidad, ni Menem lo hizo.

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Destacada

Adriana Taboada: “El Estado nacional ya no tiene perito que verifique la información que se obtenga y se presente en un juicio de lesa humanidad”.

Adriana Taboada, perito en juicios de lesa humanidad y activista en la defensa de los derechos humanos, pasó por La Columna Vertebral para hablar sobre la situación actual de la Secretaría de Derechos Humanos y su rol en los juicios contra los responsables de crímenes de lesa humanidad. A lo largo de la nota, Taboada compartió su experiencia personal y profesional, detallando los desafíos que enfrenta al trabajar con las víctimas del terrorismo de Estado, la presión política y el ataque constante que sufren los organismos de derechos humanos.

Además, reflexionó sobre el debilitamiento de las capacidades de la Secretaría ante la actual gestión política y el impacto que esta desarticulación tiene en las causas abiertas. También se refirió a las luchas históricas de los trabajadores, como la de los obreros navales en la zona norte del conurbano bonaerense, destacando la complicidad entre el poder económico, el sindicalismo colaboracionista y las fuerzas represivas de la dictadura.

LCV: “Contanos el antecedente que vos ya tenías de una comisión que había pedido tu cabeza a la Secretaría de Derechos Humanos con anterioridad por ser una supersiva participante del juicio, eh, perito de los juicios a los genocidas.”

Adriana Taboada: “Cuando cambia la gestión, asume mi ley unos días antes, mejor dicho, de que asumiera Milei, y con los militares suponiendo que, junto con mi ley, ellos llegaban al poder así sin más. Creo que por eso, con una vicepresidenta como la que tenemos, además que es de la familia militar, una organización de militares retirados le escribió una nota a mi ley pidiéndole, en principio, que desarmara, desmantelara o cerrara la Secretaría de Derechos Humanos, y que particularmente pedía por la cabeza de un abogado llamado Tauber Sans, abogado a la Secretaría, de un perito llamado Aril Rossi, con el que trabajo hace 13 años, medicolegiista, y la mía. Bueno, esto no se produjo de esa manera, pero bueno, a lo largo de todo el 2024…”

LCV: “Los fundamentos de por qué es interesante.”

Adriana Taboada: “El fundamento conmigo en particular tienen, bueno, ellos decían que nosotros repudiaban la forma de trabajo que teníamos, ¿no? Como que no éramos éticos, no éramos idóneos. Tenía que ver con esto. Incluso en esa nota ponían nuestro nombre, apellido, la profesión y la matrícula, o sea, bien claro el hostigamiento y la persecución, un escrache total. Conmigo tienen además un problema en particular. Yo ese año publiqué una cartilla que se publicó a través del Ministerio de Justicia de Nación, hace varios años, una cartilla que tenía que ver con una orientación a los abogados de ESA, los abogados querellantes, que yo titulé impunidad gerontológica, y donde daba algunos elementos para ver cómo la salud, que es un derecho, terminaba siendo utilizada por los acusados en los juicios de lesa humanidad como un camino a la impunidad. Entonces, utilizaban la edad y el derecho a la salud para poder salirse de los juicios. Por eso lo de impunidad, y lo sostenía, y orientaba sobre qué cosas ver, dónde estar alerta. Y esto para ellos fue, bueno, duro evidentemente, porque siguen dando vuelta alrededor de este mismo tema.”

LCV: “Explícanos a nuestros oyentes qué es un juicio de lesa humanidad.”

Adriana Taboada: “Un juicio de lesa humanidad es un juicio penal, o sea, un juicio que busca una condena por delitos que la humanidad toda considera los más graves que se pueden llevar adelante contra los hombres y mujeres de este mundo. Por eso se les dice crímenes contra la humanidad. En el caso de los delitos cometidos durante la dictadura, ya hay jurisprudencia que son considerados efectivamente de los más graves, y al banquillo, digamos, van en su mayoría militares, miembros de las fuerzas de seguridad. Y lo que ha resistido más, lo que ha sido más difícil, y sobre eso vos podrás hablar mucho también desde esta columna, lo que ha sido más complejo es con el poder económico que fue responsable del genocidio en los 70. Pero bueno, ante todo eso, cuando se producen estos juicios, parte de los derechos, este, que tiene o de las obligaciones que tiene el Estado con respecto a estos acusados, es ver si están en condiciones mentales de entender de qué se los acusa y poder defenderse. Una persona en este país no puede ir a juicio si no entiende de qué se la acusa, y no puede defenderse.”

LCV: “Y el trabajo de ustedes era demostrar que estaban en sus cabales.”

Adriana Taboada: “Sí, o acordar que no lo estaban. Sí, claro, obvio. También acordar de que cuando alguien no está en condiciones, nosotros decimos que no está en condiciones. Y fuimos desarrollando también una cierta experiencia en ir reconociendo simulaciones, porque una cosa que pasa mucho, y pasa, es que tratan de simular patologías que no tienen, entonces, de eso también se trata nuestra tarea.”

LCV: “Estamos hablando de cómplices, hablamos del poder económico, y llegamos a las empresas. En el marco de las empresas, el trabajo que ustedes hicieron es muy importante en Mercedes-Benz, en Ledesma, en Astilleros. Contanos un poquito de esto. Si hay algo para que me aportes desde lo pericial y además la militancia que tiene la comisión zona norte en lo que tiene que ver con los astilleros y los trabajadores.”

Adriana Taboada: “El término, digamos, esto que estoy diciendo, así como alguien tiene que poder entender de qué se lo acusa y poder defenderse, no cualquier acción puede ser considerada un delito. Entonces, para que algo sea delito, yo tengo que poder demostrar que lo es, tengo que conseguir las pruebas. Y en lo que hace el poder económico, las empresas, obtener esas pruebas es muy complejo. Entonces, requiere un trabajo de investigación y de construcción de esa información que tienen que llevar adelante especialistas. Es como lo de lo que pasó en estos días con este gas que le pegaron en la cabeza a Pablo Grillo, y los peritos pudieron, con su conocimiento científico, ver cómo era la trayectoria e identificar quién fue. Bueno, se requiere construir la información también con el poder económico. Entonces, ahí el trabajo de la Secretaría es, era, es, muy importante, porque es el Estado Nacional, y el Estado Nacional tiene acceso a distintas fuentes, a distinto tipo de información que no siempre es tan accesible para los particulares, o se complica un poco más para las organizaciones. Entonces, toda la tarea de investigación, de encontrar las pruebas, de construir esas pruebas, cuando digo construir, no digo fabricar, como inventar, les doy un sentido efectivamente con toda esa información, y fantasía, y no es fantasía. Entonces es muy importante. Después, además, están los abogados de la Secretaría, que son los que después tienen que ir al juicio o tienen que estar en la instrucción, poniendo, aportando todo esto y dándole sostén y diciendo cuáles son los delitos, cuál es la pena que correspondería, a quién le correspondería. Y hay que poder convencer al juez también, hay que darle todos los elementos para que un juez concluya la sentencia. Es una conclusión de qué es lo que pasó y quién es responsable de lo que pasó. Y las condenas, si es que corresponden, o las absoluciones, que también las hay. No, en el caso particular, mi otra, mi espacio de trabajo político-social es la Comisión Memoria, Verdad y Justicia de Zona Norte, que se conformó hace 29 años, para un 24 de marzo, cuando se cumplían 20 años del golpe, y que tomó la lucha de los obreros navales en la zona norte, sobre todo en Tigre y San Fernando, como un ícono de lo que fueron las luchas obreras, la lucha del Movimiento Obrero en la década del 60 y 70. Obreros que fueron fuertemente represaliados, fuertemente represaliados. Y en esa represión, sobre todo lo que nosotros pudimos mostrar, en esa represión a los trabajadores, participó no solamente el ejército, que es el que se los llevó y los desapareció en su mayoría, sino que participó también el sindicalismo y la empresa. ¿De qué manera? El ejército llegó el 24 de marzo a la madrugada a las puertas del astillero Tarzsa con un listado de gente para llevarse. Ese listado tenía nombres que había otorgado, que había dado la empresa, pero además, al lado del nombre, había fotos, y las fotos las aportó el sindicato.”

LCV: “Algunos gremios, algunos dirigentes, no como una política del sindicato, ¿no?”

Adriana Taboada: “No, claro. En este caso, ese sindicato, en ese momento, el SOIN, el sindicato de los obreros navales, era un sindicato traidor, ¿no?, claramente. No todos tenemos colaboracionistas, por supuesto. Nosotros tenemos dirigentes que son realmente un ejemplo, y sindicatos que también pusieron el cuerpo y sus hombres, total, absolutamente, no fue el caso del SOIN. Y esto fue denunciado tempranamente, además, fue denunciado tempranamente esta connivencia entre la empresa, el poder económico, el sindicalismo entregador y las fuerzas armadas.”

LCV: “¿En qué condiciones hoy quedan entonces las causas abiertas, los juicios abiertos, y todo esto, en la medida en que está desmantelado en la Secretaría de Derechos Humanos esta expertiz?”

Adriana Taboada: “El juicio, para que los oyentes entiendan, cualquier juicio para llevarse adelante requiere tener un juez o jueces, si es un tribunal, una parte que acusa y una parte que defiende. Con esas tres patas, un juicio se lleva adelante. En los casos de los juicios de lesa humanidad, la pata acusatoria sería el Ministerio Público Fiscal. O sea, los juicios van a seguir, pero la Secretaría es como una parte que, al presentarse y ser tenida en cuenta, podía aportar mucha información, podría ser una defensa de esas pruebas. O sea, es importante ser parte de un juicio. Esto queda debilitado en algunos casos. Ya no se va a poder hacer, por ejemplo, en Córdoba. Ya hace unos meses se echó a los tres abogados que tenía la Secretaría. O sea, en Córdoba, que además tenía jurisdicción sobre La Rioja y Catamarca, ya no hay abogados de la Secretaría. En el caso de La Perla, para acusar, en la causa de La Perla, no tenemos, ya no tenemos abogado. En Corrientes, no lo hay, tampoco. No lo hay en Mar del Plata, no lo hay en Bahía. Y aquí en Capital, jurisdicción de Capital y San Martín, que es toda la causa de Campo de Mayo, se ve fuertemente debilitada porque había siete abogados aquí, de los cuales al 31 de marzo quedan tres. Que siete eran pocos para cubrir todo. Imaginate tres. Entonces, hay causas que no se van a poder cubrir, o no se van a poder cubrir de la misma manera. Una persona no puede estar respondiendo todo, ¿no? Aparte, un juicio lleva mucho esfuerzo, mucha concentración, es mucho trabajo, mucho trabajo. Así que, debilitado, perito ya no hay. Discúlpame, perito ya no hay. Conmigo se va la última perito. Este, no va a haber peritos de parte de la Secretaría de Derechos Humanos. Yo igual te quiero anticipar que yo vuelvo a lo que hice durante 10 años, yo me vuelvo a poner a disposición de los organismos de derechos humanos y los querellantes, y voy a intervenir como perito de parte representando a las víctimas. Pero el Estado Nacional, el Ejecutivo Nacional, ya no tiene perito. O sea, esto se debilita, es importante.”

LCV: “Claro, pero se debilita en una acción programada, digamos, ¿no?”

Adriana Taboada: “Esto se, acá, en lugar de hacer una cosa de cuajo, lo que fueron haciendo se encuentra gota por gota. Además de mucho desgaste emocional, porque echaban gente, después la reincorporaban al tiempo, volvían a echar, algunos volvían a quedar adentro de la Secretaría. Hay policía, hay puertas cerradas, hay un ambiente de meses y meses de mucho estrés, de mucho hostigamiento. Entonces, tampoco era sencillo trabajar así, ¿no? Ahí quedamos los trabajadores defendiendo todo lo que podíamos defender, pero en condiciones complejas.”

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